
EL TAMAÑO NO IMPORTA. IMPORTA LA HUMILDAD
Que pensarías si te acabas de estrenar un BMW m3, te gastas 300 millones en el. Lo sacas de la agencia y en el primer semáforo que encuentras quedas en primer lugar con una buena recta en el frente, de repente un pequeño pick up roadster de finales de los 20 se te pone al lado. Presumiendo demasiado el BMW acelera para hacer gracia de su motor. Pero cuando este termina es el turno del roadster, acelera y suena tan duro que hace parecer el BMW como una simple licuadora. El piloto del roadster saca detrás del asiento unos cinturones de trw de carreras, los ajusta con fuerza, mientras que el piloto del BMW piensa q este tipo es un ridículo. en el roadster el calor del motor es sofocante y se siente en todo el cuerpo, pisa el clutch con fuerza , asume posición de arranque , sube un poco las revoluciones del motor , mientras que el conductor del BMW sube un poco el volumen del Dvd y le aumenta al aire acondicionado, el semáforo se pone en verde, el roadster se queda pegado en el asfalto creando una bola de humo enorme que sale de su llantas traseras dejando atrás un par de líneas negras y anchas como si fueran su huellas dactilares , el ruido es ensordecedor y la fuerza de empuje tira la cabeza del conductor contra él apoya cabeza , han pasado ya 4 segundos y la primera marcha ya no es suficiente y la velocidad ya es de 120 kph, engancha la segunda y nuevamente las llantas traseras giran como locas otros 20 metros y todavía faltan la tercera y la cuarta marcha , el del BMW no la cree su carro con tracción de control ha quedado como una simple calcomanía en el asfalto intenta seguir el viejo roadster pero es imposible , el limitador de su vehículo le dice que no puede dar más de sí. Ya va a 160 kph y apenas logra ver los pequeños stop del viejito .mientras tanto en el roadster, la segunda ya no da más y la velocidad es tan alta que si sacaras la mano te la partiría en 2 por el viento. Monta la tercera velocidad, crack crack y el viejo roadster sigue con tanto empuje que arrugaría el asfalto si no fuera tan liviano… a lo lejos se empieza a ver una curva pero el roadster no le teme a nada ya sabe que fue campeón muchas veces en los trepadores ha santa helena y en otros cuantos eventos, el pobre del BMW ya en este punto está reconsiderando la compra del m3. Pero bueno ya lo echo esta. Lo mejor es pensar que nadie más vio lo acontecido si no quedaría muy mal.
Cuando el BMW llega la cima de la montaña el conductor del roadster ya estaba disfrutando de un buen chocolate caliente y unos pandequesos, se ríe un poco y le dice al piloto del m3 “el tamaño no importa. Importa la humildad”. Y es que la línea que separa el orgullo legítimo de marca de la soberbia es muy delgada. Y no conviene sobrepasarla so pena de parecer un bobo.
La narracion es verdadera, ya la he manejado y su piloto lleva al limite la adrenalina cuando corre en ella
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Ese es mi cucho!!!!!!!!!! y es un volador!!!